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martes, 1 de julio de 2008

34 años sin Perón





Lunes 1º de julio de 1974 una ola de angustia y desesperación cubre el país. Los últimos comunicados no dejan ya lugar a dudas: la quebrantada salud del General no permiten esperar su recuperación.
En cada rincón del pueblo argentino se espera cada parte médico, cada información trasmitida por radio o televisión.
Son la una y cuarto y se produce el fatal desenlace, que se comunica de inmediato a todo el país. Casi una hora después Isabel Martínez, ya presidenta de la republica, hace conocer al pueblo la infausta noticia. Con voz quebrada dice: “Con gran dolor debo trasmitir al pueblo el fallecimiento de un apóstol de la paz y la no violencia”.

Durante cuarenta y ocho horas el pueblo desfilará en forma incesante junto al túmulo. La temperatura es baja y llueve, pero esto no permite que la gente despida por ultima vez a su líder.
Una de las más conmovedoras despedidas la dio el jefe del principal partido opositor, el radical Ricardo Balbín, quien cito:

“Sin distinción de banderías. Cada uno saludando al muerto de acuerdo a sus íntimos convencimientos, lo que lo siguieron siempre con dolor, los que lo habían combatido con comprensión. Pero todo el país recogiendo su último mensaje, he venido a morir en la Argentina pero ha dejar para los tiempos el signo de la paz de los argentinos.
Este viejo adversario despide a un amigo”

El 12 de junio la CGT convocó a un acto en la Plaza de Mayo para respaldar al gobierno. Perón se dirigió por última vez a sus seguidores y les dijo que cuiden las conquistas laborales porque se avecinaban tiempos difíciles.
Se despidió diciendo:
"Llevo en mis oídos la más maravillosa música que es para mí la palabra del pueblo argentino”


Él había profetizado que se avecinaban tiempos difíciles, y tuvo razón. Luego de su muerte, su mujer quedo a cargo del país, manejada por López Rega y parte más oscura de la historia Argentina ya estaba cerca.
Deberíamos remarcar algunas de las frases o palabras que en el libro “La fuerza es el derecho de las bestias”, escrito por Juan Perón en Panamá allá por 1956.


Ø “LA DEMOCRACIA SE HACE CON URNAS Y NO CON ARMAS”
Ø La violencia en cualquiera de sus formas no afirma derecho sino arbitrariedades


El capitulo IV de dicho libro se titula: LA TIRANIA MILITAR, EL CAPITULO DE LA INFAMIA, en el cual en los primeros párrafos se puede leer lo siguiente:
“Las dictaduras militares son ya una costumbre del continente latinoamericano. Provienen exclusivamente de la traición al servicio de las ambiciones bastardas de hombres obscuros, generalmente ignorantes e incapaces, a quienes la oportunidad de ejercer el mando en las fuerzas militares encargadas del orden, les brinda la ocasión de asaltar el poder.”

Sus ultimas palabras para terminar el libro son las siguientes:

“...Dolorosa experiencia para el pueblo argentino que sufrirá y pagará las consecuencias. Una dictadura militar es una grave enfermedad que se pasa, pero que deja las terribles secuelas de sus males.”

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